Como ya sabéis los que seguís este weblog, todos los años [2009][2010], durante el mes de mayo, nos juntamos los amigos y hacemos un concurso de tapas. El objetivo, pasarlo bien y probar cosas nuevas. Yo gané los dos primeros años, cuando una tosta con un revuelto de setas y jamón o un canapé de cecina competían con sandwiches de chaca… Ahora la cosa ha cambiado y el concurso es un despliegue de creatividad en miniatura. Todo tipo de cosas riquísimas elaboradas con destreza por ilusionados concursantes, que últimamente hemos quedado a la sombra del sinrival Aitor y sus delicatessen de foie, cebollas caramelizadas y técnicas culinarias al alcance del mismísimo Ferrán Adriá.
Tapa de bacalao

Así que después de varios años con experimentos desafortunados o tapas incomprendidas (como mis garbanzos fritos con gambas), ese año decidí poner toda la carne en el asador. Para ello contaba con dos fichajes de éxito: un sifón de CO2 que me regalaron mis amigos Festum (gracias chicos, todavía os debo una demostración!) y la materia prima excepcional: unos buenos lomos de bacalao desalado.

A partir de aquí las ideas fluyeron. El bacalao sería confitado y con el sifón haría una espuma de pimientos del piquillo que quitara el “sentío”. El “soporte” de tal delicia sería un puré de patata con mucho perejil.

Ingredientes de la tapa “Ricura de Bacalao”

– Unos lomos de bacalao desalado
– Un bote de pimientos del piquillo
– Puré de patata (mejor “casero” pero uno de sobre hace el apaño si lo damos un poco de gracia)
– Nata líquida para cocinar (o gelatina, mejor aún)
– Aceite de Oliva Virgen Extra
– Sal
– Azucar
– Perejil
– Inspiración de la mano de los grandísimos Rolling Stones y su Start me up!

Bacalao confitado

Ponemos los lomos de bacalao en un recipiente alto (una cazuela, por ejemplo), no muy grande, porque tenemos que taparlos con AOVE para confitarlo. El confitado se hace cociendo el alimento en el aceite, a unos 70ºC, muy despacito. Como no tengo termómetro lo hice a “ojímetro” con buenos resultados, poniendo la cazuela en la vitrocerámica al 1 o al 2 durante un buen rato. Podréis ver como poco a poco el bacalao suelta una especie de gotitas o “perlitas” con su jugo. Eso quiere decir que la cosa va bien ;o)

Mientras tanto, estamos escuchando a Massive Attack y disfrutando de una copita de un buen Ribera del Duero, por ejemplo un Ferratus Sensaciones (la casa por la ventana!) y ponemos en una sarten, a fuego no muy alto los pimientos. Cuando toman un color más bonito y huelen que alimentan, añadimos media cucharadita de azucar, para que queden más melosos y suaves. Cuando se enfrían los batimos bien y los pasamos por un chino fino (filipino?) o un colador, para eliminar todas las pepitas y pequeños trozos que puedan atascar nuestro sifón.

Pimiento del piquillo

Un pequeño parón para hablar del sifón… No voy a explicaros aquí como utilizarlo, pero sí mis divertidas aventuras. Mi primer sifón lo cargué de pimiento y gelatina (que no aporta sabor), con tan mala suerte que demasiada gelatina hizo que se quedara solidificado en el fondo y toda la carga de CO2 saliera de golpe en un FSSSSHHHHH! Sin nada más que aire. Tuve que despegar del culo del sifón una gelatina de pimiento muy rica XD. El segundo fracaso vino cuando rebajando la dosis de gelatina metí el pimiento sin colarlo bien. Una pepita o algo taponó la salida del sifón que de pronto se destapó con una explosión de pimiento que cubrió por completo la cocina con pequeñas motitas rojo-anaranjadas. Menudas risas, vamos, no veas que juramentos je je je.

Finalmente decidí hacerlo con nata y dejarme de gelatinas… El resultado es muy bueno, pero no es lo que yo quería 🙁

Lomos de bacalao

Una vez frío y bien escurrido el aceite, desmigamos el bacalao y ponemos en el vaso de chupito un poco de puré de patata en el fondo, después el trozo de bacalao y finalmente un toque de espuma de pimiento, directamente desde el sifón. Para acompañarlo metí en cada vaso un grisín. El resultado? Delicioso y muy resultón:

Como habréis imaginado, si dejamos los lomos enteros y los acompañamos de la espuma de piquillos (con o sin puré de patata) tenemos un plato digno de un gran restaurante. Si la calidad del bacalao es buena os vais a chupar los dedos.

Ah! Y antes de que preguntéis… No. No gané el concurso, pero quedé muy satisfecho con el resultado y no sobró nada ;o)