Visitas gastronómicas
Comer en Barcelona (I) – El Quim, Casa Leopoldo, Luz de Gas y La Bombeta
27 jul
Hacía ya diez años que no iba a Barcelona, pero una combinación de trabajo y placer me ha proporcionado un viaje a la Ciudad Condal con resultado de lo más satisfactorio.
En apenas dos días y en uno de esos viajes urbanos de los que a mí me gustan, con guías locales que te hacen sacar todo el jugo a la visita, he podido ver, comer, beber y vivir algo de Barcelona.
El viernes a mediodía, comenzó mi jornada gastronómica catalana en uno de los mercados más emblemáticos de Barcelona, La Boquería, en La Rambla.
La Boquería no sólo tiene decenas de puestos de alimentación como cualquier mercado tradicional, sino que en muchos de ellos ofrecen comida preparada para llevar, fruta pelada, batidos de frutas (con el calor que hacía), y además algunas de las paradas (los puestos, vaya) son pequeños bares de tapeo. Nos habían recomendado el Pinoxto, el Kiosko Universal y el Quim, y nos decidimos por este último.
Hay que esperar que haya hueco en la barra o una mini mesita libre, pero el revuelto de hongos y foie fresco y el bacalao rebozado con chanfaina y reducción de jerez son una delicia. Por supuesto, con una copa de cava bien fresquito. Con esto, desde luego comes, pero como éramos siete, y resultaba difícil poder encontrar sitio para sentarse, tomamos un bocado cada uno y nos fuimos a comer.
Bajando la Rambla, en el Barrio del Raval junto al Hotel Barceló Raval, está uno de los restaurantes emblemáticos para los intelectuales catalanes y a su vez, bastión de la defensa del mundo taurino en Cataluña (¡vaya contraste!), Casa Leopoldo. Según nos dijeron nuestros guías, Sergi y Carolina, un clásico en Barcelona desde 1929.
Las sugerencias del maître fueron para empezar, pan con tomate, jamón ibérico, revuelto de robellones (níscalos), anchoas en aceite y revoltillo de bacalao (con cebolla caramelizada y patatas paja). A este último yo lo llamo bacalao “daurada” y en un próximo “post” os enseñaré como hacerlo. Hoy, de momento os conformáis con la foto y con saber que estaba buenísimo. De beber, cava, mucho cava fresquito. Umh! Tomamos Juve i Camps, pero me he traído referencias de pequeñas cavas de elaboración artesanal para probar. Si os portáis bien, os las pasaré.
De segundo bacalao en salsa y un pescado al horno, de la costa catalana, a medio camino entre el lenguado y el rodaballo, con la textura del primero pero con la consistencia del segundo. Muy sabroso. El bacalao estaba espectacular, en taco grueso sin espinas, confitado en aceite muy caliente y con una emulsión ligera de miel y mostaza.
De postre, sorbete de cava y para acompañar los cafés, una rosca de hojaldre rellena de cabello de ángel y pasta de almendras.
A pesar de todo lo que habíamos comido, a las diez de la noche pusimos rumbo a la Barceloneta para cenar. Fuimos a La Bombeta, un mesón de la zona famoso por una tapa, que se llama así Bombetas, que son bolas de patata, ali oli y carne picada empanadas y con salsa picante, pero no sólo estaba lleno, sino que había que hacer cola (bueno, fila) para entrar, así que desistimos y nos acercamos a Can Ramonet; craso error. Es uno de los mesones más antiguos de la zona de la Barceloneta, pero su cocina está un poco de capa caída, y su personal también. Quizá la esqueixada de bacalao era lo mejor que tenían, pero aún así, resultaba un poco triste, y eso es uno de los peores elogios que le puedo hacer a una comida, triste e insípida.
Para quitarnos el mal sabor de boca, nos fuimos al Borne dando un paseo por el Barrio Gótico. En Berimbau nos tomamos unas caipiriñas mientras escuchábamos bossa nova. Como soy un poco nenita, la mía iba con hielo y menta, pero la de los demás, natural. La probé y casi me deja sin habla.
Quisimos repetir caipiriña en el Míramelindo (también en el Borne), pero no se podía ni entrar, y eso que es uno de los más amplios de la calle, así que nos fuimos hacia el puerto, para tomar la última copa. Con el calor de la noche mediterranea, el cava y las caipirinhas, la conversación derivó hacia las pasiones, y un cartel con la imagen de Nicole Kidman fue la excusa. Es curioso cómo una misma mujer puede despertar sentimientos y emociones tan diferentes. ¿Un angel celestial? ¿Una mujer fatal? Hay para todos los gustos, incluso para los más perversos…
Por fin llegamos a Luz de Gas, en Port Vell. El local es una delicia; un barco flotando en el Mediterráneo con velas en las mesas y música jazz y soul suavecita en el ambiente. Es también sala de conciertos y restaurante, pero a las dos de la madrugada, el lugar perfecto para terminar una velada.
Por hoy, no le puedo pedir más a una ciudad.
Casa Leopoldo
C/ San Rafael, 24
08001 Barcelona
Tel/Fax: 93 441 30 14
www.casaleopoldo.com
Luz de Gas
C/ Muntaner, 246
08021 Barcelona
Tel: 93 209 77 11
www.luzdegas.com
La Bombeta
Plaça de la Maquinista, 3
08003 Barcelona
Tel: 93 319 94 45
Comer en: Malta
18 feb
En septiembre nos fuimos unos días de vacaciones a este pequeño país mediterráneo. La verdad es que yo no sabía muy bien ni donde ponerlo en el mapa, pero la experiencia fue muy buena y es un viaje que merece la pena.
Me traje la sensación de que Malta es 1/4 británica, 1/4 italiana, 1/4 africana y 1/4 propiamente maltesa. Tal vez un maltés me daría una colleja o una buena patada en sálvense las partes, pero después de unos días esa es la sensación que me quedó.
Independizada de Gran Bretaña en 1964 y perteneciente a la Unión Europea desde 2004 Malta está formada por tres islas principales (Malta, Gozo y Comino). Si queréis más información la podéis ver en la wikipedia u otras webs [1][2]. Aquí a lo que vamos, al tema de las viandas!

La alimentación es plenamente mediterránea, con pescadito fresco, verdurita, aceite de oliva y también buena carne.
En Malta se come barato y bien. Muy bien. Puedes comer casi en cualquier restaurante sin miedo a decepciones. De hecho, el día que peor comimos fue en un chiringuito de playa, de hamburguesas y comida rápida, en el que no se me hubiera ocurrido entrar a comer si hubiera estado en España. Y fue aceptable.

En casi todos los sitios puedes comer pizza o pasta, elaboradas con productos naturales y frescos (mucha influencia italiana). Platos ligeros y raciones generosas. La pasta al dente y la masa de las pizzas muy ligera.
El pescado más típico es la lampuka o lampuki (llampuga, lampuga o dorado en castellano). Se sirve principalmente a la brasa con una guarnición ligera. Yo no soy muy pescadero, pero he de reconocer que me pareció un pescado muy sabroso y adecuado para ese tipo de elaboración.

El plato nacional es el conejo guisado con vino. Es menos común en la carta de los restaurantes “normalitos” a los que íbamos, pero también lo probamos y el amigo Maté le puso una buena nota. Yo, es que tampoco soy muy amante del conejo (del que mueve el hocico digo XD).

La mayor decepción fue el pulpo, otro de sus platos típicos. Este cefalópodo que me encanta (Uhm… pulpo a la gallega…), por lo que lo pedí en cuanto pude. Lo preparan también con vino, con una salsa de sabor fuerte que elimina toda la personalidad de la materia prima. Para que os hagáis a la idea, algo parecido a los calamares en salsa americana que se pueden comprar en latillas.

Nos faltó ir a un buen restaurante. Lo intentamos, pero había que reservar con antelación y nos quedamos con las ganas. Estoy seguro de que habría sido una gran experiencia.
En resumen, Malta es un buen país para los que disfrutamos comiendo. Disponen de buena materia prima, las elaboraciones no son demasiado complejas, el precio es adecuado y el servicio correcto.

Para beber, cerveza, sin ninguna duda. Los vinos no son nada del otro mundo y un “blanquito” que pedimos tenía cara de maltés, pero en la letra pequeña ponía que era español… pero no os creáis que era Albariño XD. Los cubatas son del tipo british, en vaso pequeño y el alcohol medido.
Como detalle, indicar que el tema de las propinas no nos quedó del todo claro. En algunos sitios la incluían en la cuenta y en otros no… tiendo a pensar que en eso son como los británicos, osea que un 10% para que no nos llamen “raposos”.
Algunos de los sitios en los que comimos “elegantemente” fueron:
Cafe Raffael (St. Julians): una bonita terraza. 100€ (para 4 con postre y vino)
Neptune’s (Marsalforn): a la orilla del mar. Nos pilló el dueño por banda y nos dejamos engatusar, a pesar de que había otros restaurantes con mejor pinta. Nos quitó las raspas del pescadito y nos hizo precio de amigos. 60€ (para 4 con café)
The Avenue (Paceville): cerca de la zona de marcha de St. Julians. Desde fuera parecen varios restaurantes, que al final son sólo uno. Estaba a rebosar y nos pusieron al lado de los baños, pero pedimos que nos cambiaran y estuvimos en un sitio muy bien. Pizza, pasta y un poco de todo. 52€ (para 4 con vino y café)
Vecchia Napoli (Sliema): este estaba al lado de donde vivíamos. Un italiano en el que todo estaba rico! Repetimos varias veces. 100€ (para 4 personas con postre, café y un par de ricas cervezas)
Comer en: A Cañiza (Pontevedra) – Restaurante Os Do Resero
12 ago
A Cañiza es un municipio de unos 7.000 habitantes de la provincia de Pontevedra, al lado de la autovía A-52.
Allí nos recibió la semana pasada nuestro gran amigo Voro, cuya idea inicial era llevarnos a comer a un restaurante llamado “Casa do Xamón”, pero al estar éste cerrado (lo apuntamos para ir otro día ya que tenía una pinta estupenda) acabamos en “Os Do Resero”.
Os Do Resero es un lugar amplio y con varios comedores, que da una sensación de restaurante de carretera más que de otra cosa. Pasamos al comedor principal sin mucho miramiento, ya que las tripas nos rugían y después de ver que el menú del día no tenía demasiado interés pedimos la carta.
Restaurante Os de Resedo
Una ración generosa de jamón asado y otra de pulpo a feira nos sirvieron para tomar contacto, y que contacto! El jamón muy tierno y jugoso (Cañiza tiene fama precisamente por su jamón y una feria en su honor que se celebra el próximo 15 de agosto [+info]). Me relamo pensando en como tiene que estar un bocata de ese jamón asado frío en una chapata… uhmmmm… El pulpo estupendo, con sus buenas patatas y el punto justo de pimentón.
A continuación nos trajeron los platos fuertes. Maté se comió una chuleta y Voro y yo una bandeja de churrasco mixto (cerdo y ternera) codo con codo.
La chuleta era prácticamente un chuletón. La ternera gallega se caracteriza por ser algo más blanca que la de otras zonas. Tal vez debido a la alimentación o a la raza, el caso es que puede resultar menos atractiva visualmente que otras carnes, pero no nos dejemos engañar ya que se trata de una carne de primera calidad, de grano fino y textura suave. Es sabrosa y muy jugosa cuando se prepara en su punto, como sucedió con la de nuestro amigo.
El churrasco apareció en forma de bandeja sobre unas brasas que seguían cocinando la carne y que tal vez deberían tener menos intensidad de fuego ya que al final hubo trozos que quedaron resecos, prácticamente calcinados. No fue problema porque la ración era más que generosa y después del “aperitivo” no pudimos acabar con todo.
El churrasco, para el que no lo sepa, no es otra cosa que carne (en este caso de ternera y cerdo) cocinada a la brasa. En nuestro caso, costillas principalmente, pero también alguna pieza magra de ternera y un par de chorizos criollos que son una especie de chorizo fresco emparentado con nuestras ” salchichas blancas” o la butifarra catalana.
Festival del colesterol (aunque debemos reconocer que siempre será más sano que la misma carne frita) rematado con una bandeja de patatas fritas poco apetecibles a las que apenas hicimos caso.
El churrasco nos venció, porque como os decía no pudimos acabar con todo (ya sabéis que Voro y yo somos de poco comer XD), pero el homenaje fue estupendo ya que todo estaba delicioso.
Después de comer y para “bajar” un poco tanta “chicha” dimos un paseo alrededor del restaurante, que también es un centro de turismo rural. Allí vimos avestruces, y algo que me llamó la atención: kiwis!
kiwis gallegos
Ya conocía gracias a nuestro amigo hortofruticultor, del cultivo de esta enredadera leñosa en Galicia, y había visto la planta en casa de Andrés en Pontevedra, pero verla ahora cargada de esas bolitas peludas fue un descubrimiento para este hombre castellano.
En resumen: de todos es conocido que Galicia es un paraíso gastronómico. Por una vez apostamos por el “producto de interior” y la carne gallega no nos defraudó lo más mínimo. Os Do Resero es un buen lugar para comer, tal vez un poco “frío” (por la distribución y decoración, pero también por el aire acondicionado). El jamón asado y el churrasco son platos que debéis probar.
Lo mejor: el producto de primera calidad y una elaboración sencilla que permite apreciar todo su sabor.
Lo peor: el sistema de mantener caliente el churrasco, que acaba “churruscando” la carne y dejándola seca. El excesivamente frío aire acondicionado.
Precio: entre 20 y 30€ por persona sin vino ni postre.
Valoración TyG: 7 de 10
Complejo Hostelero “Os Do Resero”
Finca O Vieiro – Ctro. de Crecente, Km. 0,6
A Cañiza (Pontevedra) – 36880
986 652 431
Cata de Quesos de Sotillo y visita a la fábrica
2 jul
Dentro de las catas que organiza el Centro de Iniciativas Turísticas Ruta del Vino Afluente Rural (ole con el nombrecito), nos llamó la atención la que se celebraba el pasado 18 de abril. Una cata de quesos de leche de oveja 100% (pero 100% de verdad, eh!).

Quesos de Sotillo es una empresa de origen familiar, establecida en 1947 que se dedica a la elaboración de quesos a partir de leche de oveja churra. Sí, la misma raza de oveja que nos da los ricos lechazos que después comemos en los asadores de Aranda de Duero o como chuletillas en las meriendas con los amigos.
La visita comenzó a las 11 de la mañana en las instalaciones de la empresa en Sotillo de la Ribera (Burgos), de ahí su nombre, donde nos enseñaron como se hace el queso, que no es otra cosa que el resultado del cuajado de la leche (separar la cuajada o parte sólida del suero líquido), su deshidratación (extraer gran parte del agua que quede) y el añejamiento o curado.

Dependiendo del grado de curación, se obtienen los distintos quesos que componen la gama de productos y que bajo las indicaciones de Helena Horta degustamos tan ricamente:
- Queso tierno (y tierno sin sal)
- Queso semicurado
- Queso curado
- Queso añejo
Mención a parte tienen otros dos quesos que probamos; el Media Luna de Sotillo y el Queso de Leche Cruda. El primero es un nuevo queso dirigido principalmente a su consumo en ensaladas. El segundo, tiene la característica principal de estar elaborado a partir de leche no pasterizada.

En el resto de los quesos, la leche se somete a un proceso de pasterizado, que consiste en aumentar su temperatura de tal manera que se eliminan microorganismos y se desactivan ciertas enzimas.
El queso de leche cruda, no puede probarse hasta 2 meses después de su elaboración, cuando el propio proceso de curación elimina cualquier peligro para el consumo humano.

Probamos, aprendimos, repetimos y al final no nos tocó un lote de productos que se sorteaba, pero, disfrutamos de la visita y de los exquisitos quesos de Sotillo.
Personalmente, me quedo con el semicurado y el de leche cruda. El queso de leche cruda es otra historia, tal vez no apto para todos los paladares, pero tiene un sabor y una textura especial, que lo convierten en una gozada para los sentidos.

Podéis encontrar Queso de Sotillo en los supermercados Spar, en Hipercor (al menos en el de Burgos), en algunos comercios tradicionales de la zona y en establecimientos de alimentación de gourmet.
Gracias a Borja por las fotos ;o)
Jornadas de la Matanza en el Burgo de Osma
6 mar
Después de varios años deseosos de ir a disfrutar de los manjares que nos ofrece ese fantástico animal llamado cerdo, cochino, gocho, chon, guarro, puerco, gorrino, marrano, chancho o verraco, nos decidimos a ir a ese bonito pueblo de Soria que es El Burgo de Osma a las Jornadas Gastronómicas de la Matanza que organiza el Virrey Palafox en su XXXV edición.

Para los que no lo sepan, El Burgo de Osma es un municipio de unos 5.000 habitantes, situado a 62 Km de Aranda de Duero en dirección a Soria (N-122)(queremos la autovía A-11 ya!). Así que ni cortos ni perezosos, alquilamos un microbús y nos dirigimos a hartarnos de cochino, después de haber reservado con más de un mes de antelación. Más >






