Elia

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Entradas de Elia

Cebolla en juliana pochada

Receta: Nidos de Bacalao Daurada

“¡A mí no me gusta el bacalao!”, repetíamos mis hermanas y yo todas las Navidades ante la insistencia de mi madre en que lo probáramos.  “Vale. Ya se me ocurrirá una forma de que os guste”, nos amenazaba una y otra vez. Mi madre nunca acepta de entrada una negativa ante su cocina, así que tras unos cuantos intentos no del todo fructíferos, un año nos preparó un plato de bacalao al que no podíamos poner ninguna pega, “Bacalao Daurada”. Con el tiempo mi madre ha ido perfeccionando la receta hasta la que os voy a dar hoy, con su beneplácito, por supuesto.

He aquí la receta de “Nidos de Bacalao Daurada”.

Empezaré explicando que el “bacalao daurada” que es una receta portuguesa para revuelto de bacalao y patata. La gracia del plato, que es mucha, se basa en la sencillez de los productos y el pequeño trabajo de elaboración, porque mezcla algunos de los ingredientes más básicos en la cocina, como son la cebolla, la patata y el huevo, con otro de los productos estrella del mar, el bacalao, tan versátil y aprovechable (de la cabeza a la cola).

Necesitamos por tanto, bacalao seco en salazón (a ser posible miga, que es más barata y al final lo vamos a desmigar) o al punto de sal si lo compras ya desalado, cebolla, patatas, huevos, aceite de girasol, aceite de oliva y sal. Bien fácil, ¿o no?

Bacalao desalado desmigado

Bacalao desalado desmigado

Para que tengáis las herramientas y utensilios de cocina que vamos a necesitar a mano y no nos toque bajar a comprarlos al chino de la esquina en mitad de la preparación, os diré que hacen falta una sartén grande y antiadherente, un pelador de patatas o un cuchillo pequeño, un cuchillo grande, una sartén honda o una freidora y un molde de nidos, que son dos coladores de malla metálica unidos.

Ponemos el bacalao en un recipiente con agua fría, y a ser posible en la nevera, a desalar. El tiempo es a prueba. Esto significa, que cuando lleve medio día, lo pruebas. Si está salado, lo dejas otro medio. Si está bien, lo sacas del agua y ya está listo para cocinar o para dejarlo sin agua en la nevera otro par de días si no quieres hacerlo hoy.

Cogemos una cebolla grande, y la cortamos “en juliana”, que no quiere decir otra cosa que en tiras finas. Aunque no es muy difícil, si que tiene su técnica, y si no queréis dejar las huellas dactilares en el filo del cuchillo, precaución con los dedos. Por supuesto, el cuchillo bien afilado y no seáis tan animales de partir sobre la encimera desnuda, que para eso están las tablas de cortar!!!!

Una vez que esté cortada “en juliana”, la pochamos a fuego lento en una sartén con aceite de oliva. ¡Vale! No sabéis lo que significa pochar?… Es freír (la cebolla u otra verdura u hortaliza) a fuego suave, hasta que esté blanda y de color caramelo (lo del color caramelo no sale en los pimientos; suelen pasar del rojo-verde al negro si se han hecho mucho). Cuando esté hecha, la retiramos del fuego y la reservamos en un plato.

Cebolla en juliana pochada

Cebolla en juliana pochada

Por otro lado vamos a pelar, lavar y secar las patatas, y con un rayador las vamos a cortar “en paja”, que aviso para los mal pensados, significa en tiras muy finas (de hecho, parecido a la juliana).

Calentamos en una sartén profunda o en una freidora abundante aceite de girasol, de forma que éste cubra el molde de nidos que vamos a meter en él. Cogemos el molde de nidos, lo abrimos, rellenamos el fondo de patatas paja y le ponemos encima la parte superior. Cuando el aceite esté muy caliente, lo metemos dentro y dejamos que se fría a fuego fuerte durante uno o dos minutos, hasta que lo veamos dorado y lo sacamos. Dejamos que escurra el exceso de aceite, desmoldamos y lo reservamos en una bandeja. Ahora podemos seguir con todos los nidos que queramos hacer, al menos uno por persona, no seáis tiñosos… Dejamos una pequeña cantidad de patatas paja fritas, pero sueltas sin hacer nido, para incorporar al revuelto.

Nidos de patata paja fritos

Nidos de patata paja fritos

Para hacer el revuelto, ponemos en una sartén y a fuego suave la cebolla ya pochada y el bacalao desalado y desmigado. Rehogamos levemente y echamos ahora los huevos sin batir y vamos mezclando, procurando que cuaje, pero que no quede seco. Si el bacalao quedó demasiado desalado corregimos ahora con una pizca de sal. Añadimos al final las patatas paja fritas que habíamos reservado y lo echamos dentro de los nidos de patata. ¡Y aquí está!. El plato de bacalao perfecto para aquellos que dicen que no les gusta el bacalao y para los demás, también.

Nido completo de Bacalao Daurada

Nido completo de Bacalao Daurada

Yo lo maridaría con un rosado fresquito de Ribera del Duero, como por ejemplo el Embocadero Rosado que probé el otro día en casa de Andrea y Pablo y como musicalmente tengo más años que mi abuelita escucharía “Aint´No Mountain High Enough” de Marvin Gaye para cocinarlo. Para los que cocinen juntos y en una cocina pequeñita, “Let´s Get It On” también de Marvin Gaye. ¡Umhhh!. ¡Que lo disfrutéis!

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Foie a la plancha con texturas de manzana

Comer en: Aranda de Duero – Restaurante Los Rastrojos

Aunque para los de Aranda y la Ribera, una visita a Los Rastrojos al menos una vez al año es casi de obligado cumplimiento, sobre todo en acontecimientos familiares de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) o en los meses de invierno, para comer el cocido de los jueves, esta vez os voy a contar una experiencia que para muchos no será conocida.

restaurante Los Rastrojos

Menú degustación de Finca Los Rastrojos. Interesante y diferente para paladares inquietos y con un precio muy razonable para todo lo que ofrecen. David saca a relucir su imaginación y su mejor hacer para un desfile de platos a la altura de los fogones de muchos restaurantes de guías, tenedores y estrellas.

Señores y señoras, permanezcan sentados en sus sillas, relájense, apaguen sus teléfonos móviles y suéltense los cinturones, porque vamos a despegar.

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Tapa de pulpo y langostino con sunomono

Comer en Barcelona (II) – ICHO

De vuelta en Barcelona. Por si todavía no os habéis dado cuenta, adoro la comida japonesa. Ha sido un descubrimiento culinario tardío, pero lo he cogido con ganas. Tanto, que no puedo resistirme a probarla allá donde voy. Barcelona no iba a ser una excepción, y menos cuando justo debajo de nuestro hotel está uno de los mejores restaurantes nipones de la ciudad: ICHO.

Nos invitó a cenar Armando, que como yo siente debilidad por el pescado crudo; será por los viajes a Noruega e Islandia, o porque a los bacaladeros les gusta probar la competencia.

Restaurante ICHO

El local, intimista, con iluminación suave y con decoración de lujo discreto en tonos rojos y negros. El personal no parece demasiado oriental, más bien barcelonés y quizá europeo, pero atento y con un estilo reposado y elegante, como manda la tradición nipona.

En la mesa y al más puro estilo catalán, cava fresquito para el aperitivo, acompañado con una selección de aperitivos y frutos secos fritos que incluían algunos con wasabi. Sabrosos y muy, muy picantes. Umh!! He bebido tanto cava en mi visita a Barcelona, que este año debería ser la invitada de honor de la Semana del Cava de San Sadurní d´Anoya. Creo que le voy a escribir una carta al alcalde proponiéndoselo, aunque no sé si ese va a ser mérito suficiente o tendré que insistir con una mayor demostración de mi devoción por los espumosos.

Volviendo a ICHO; la carta, además de las típicas especialidades de comida japonesa, tiene otras recetas de cocina de autor, así que acabamos pidiendo un poco de todo.

Para beber, como mi pasión por el cava no es del todo compartida por mis compañeros de mesa, pedimos un Albariño, Terras Gaudas 2006. Un clásico del que Josh ya ha hecho rendida cuenta en algún post.

Empezamos la cena con una tapa a base de pulpo y langostino con Sunomono , una ensalada de pepino y algas con vinagre de sake. Sabor exótico y ligeramente ácido que combina de maravilla con la textura de los mariscos.

Tapa de pulpo y langostino con Sunomono

Continuamos con dos clásicos, verdura en “tempura” (muy, muy crujiente y nada aceitosa), y Yakisoba (fideos fritos en este caso con cerdo y verduras) para compartir. La elaboración de los platos es muy cuidada y la presentación también, nada que ver con los japoneses que he probado hasta ahora.

Tempura de verduras y Yakisoba al fondo

Por supuesto no pueden faltar el sushi y el nigiri, (nunca se la diferencia entre ambos, pero pude constatar que las camareras tampoco) esta vez de salmón, pez mantequilla, langostino, atún rojo y anguila asada. ¡Una delicia! Nuevamente, me sorprende cada ingrediente que pruebo de la comida japonesa. Si el atún rojo resultó delicioso, la anguila es aún mejor. Carne prensada y salada con ligero toque a humo. El sushi de kobe no lo probamos esta vez, pero para la próxima no se me escapa…

Nigiri de atún rojo, langostino, anguila, pez mantequilla y salmón

Alberto, que es fan incondicional del balacao en todas sus formas, elige el bacalao saizyozuke, marinado en salsa de miso, con berenjena y huevas. Desde luego tiene poco que envidiar a los preparados con bacalao “a la nacional”, aunque por su poca cocción quizá no apto para paladares de gustos tradicionales, pero yo, os lo recomiendo.

Bacalao saizyozuke

La carta de postres es sorprendente por su elaboración, así que aunque yo no pido (soy esa gorrona que siempre se come unas cucharadas del tuyo) por supuesto pruebo los esféricos calientes de chocolate con leche, con crujiente de té verde y helado de amarena (cereza amarga) de Armando. ¡Indescriptibles! Creo que de haber visto antes la carta de postres, hubiera comido menos. Bueno, a quien pretendo engañar. Hubiera comido lo mismo y hubiera insistido a todos para que pidieran postre y así habría probado varios en vez de uno solo.

Acabamos con té verde y cafés y una vez más, con la agradable sensación de que según van pasando los años, ya bastantes por cierto, voy acabando uno a uno con todos mis prejuicios, con la comida y con muchas otras cosas. ¡Bendito tiempo!

Aunque yo no pagué la cuenta, de hecho ni la vi, el precio medio de ICHO es de unos 40 € por persona, con postre y té, vino aparte. Desde luego, no es un restaurante barato, pero la calidad se paga y el cumplir años también trae consigo el que cada vez te cueste menos pagar por la comida y más por las copas, que encima te acaban sentando fatal.

Lo mejor: Comida  de autor elaborada, platos diferentes y calidad de materias primas son sin duda de las mejores cualidades de Icho.

Lo peor: Por poner algo, diría que la iluminación escasa y la decoración algo oscura es lo peor del restaurante. No le doy más nota porque todo es mejorable.

Precio: 40 € por persona con postre y té, vino aparte.

Valoración TyG: 8,5 de 10

ICHO BCN

Deu i Mata, 69-95

08029 Barcelona

www.ichobcnjapones.com

Tel. reservas: 93 444 33 70

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julio 022

Comer en Barcelona (I) – El Quim, Casa Leopoldo, Luz de Gas y La Bombeta

Hacía ya diez años que no iba a Barcelona, pero una combinación de trabajo y placer me ha proporcionado un viaje a la Ciudad Condal con resultado de lo más satisfactorio.

En apenas dos días y en uno de esos viajes urbanos de los que a mí me gustan, con guías locales que te hacen sacar todo el jugo a la visita, he podido ver, comer, beber y vivir algo de Barcelona.

El viernes a mediodía, comenzó mi jornada gastronómica catalana en uno de los mercados más emblemáticos de Barcelona, La Boquería, en La Rambla.

Puesto de fruta en La Boquería

La Boquería no sólo tiene decenas de puestos de alimentación como cualquier mercado tradicional, sino que en muchos de ellos ofrecen comida preparada para llevar, fruta pelada, batidos de frutas (con el calor que hacía), y además algunas de las paradas (los puestos, vaya) son pequeños bares de tapeo. Nos habían recomendado el Pinoxto, el Kiosko Universal y el Quim, y nos decidimos por este último.

El Quim de la Boquería

Hay que esperar que haya hueco en la barra o una mini mesita libre, pero el revuelto de hongos y foie fresco y el bacalao rebozado con chanfaina y reducción de jerez son una delicia. Por supuesto, con una copa de cava bien fresquito. Con esto, desde luego comes, pero como éramos siete, y resultaba difícil poder encontrar sitio para sentarse, tomamos un bocado cada uno y nos fuimos a comer.

Bajando la Rambla, en el Barrio del Raval junto al Hotel Barceló Raval, está uno de los restaurantes emblemáticos para los intelectuales catalanes y a su vez, bastión de la defensa del mundo taurino en Cataluña (¡vaya contraste!), Casa Leopoldo. Según nos dijeron nuestros guías, Sergi y Carolina, un clásico en Barcelona desde 1929.

Las sugerencias del maître fueron para empezar, pan con tomate, jamón ibérico, revuelto de robellones (níscalos), anchoas en aceite y revoltillo de bacalao (con cebolla caramelizada y patatas paja). A este último yo lo llamo bacalao “daurada” y en un próximo “post” os enseñaré como hacerlo. Hoy, de  momento os conformáis con la foto y con saber  que estaba buenísimo. De beber, cava, mucho cava fresquito. Umh! Tomamos Juve i Camps, pero me he traído referencias de pequeñas cavas de elaboración artesanal para probar. Si os portáis bien, os las pasaré.

Bacalao Daurada y pan con tomate

De segundo bacalao en salsa y un pescado al horno, de la costa catalana, a medio camino entre el lenguado y el rodaballo, con la textura del primero pero con la consistencia del segundo. Muy sabroso. El bacalao estaba espectacular, en taco grueso sin espinas, confitado en aceite muy caliente y con una emulsión ligera de miel y mostaza.

Bacalao con miel y mostaza

De postre,  sorbete de cava y para acompañar los cafés, una rosca de hojaldre rellena de cabello de ángel y pasta de almendras.

Sorbete de cava

A pesar de todo lo que habíamos comido, a las diez de la noche pusimos rumbo a la Barceloneta para cenar. Fuimos a La Bombeta, un mesón de la zona famoso por una tapa, que se llama así Bombetas, que son bolas de patata, ali oli y carne picada empanadas y con salsa picante, pero no sólo estaba lleno, sino que había que hacer cola (bueno, fila) para entrar, así que desistimos y nos acercamos a Can Ramonet; craso error. Es uno de los mesones más antiguos de la zona de la Barceloneta, pero su cocina está un poco de capa caída, y su personal también. Quizá la esqueixada de bacalao era lo mejor que tenían, pero aún así, resultaba un poco triste, y eso es uno de los peores elogios que le puedo hacer a una comida, triste e insípida.

Para quitarnos el mal sabor de boca, nos fuimos al Borne dando un paseo por el Barrio Gótico. En Berimbau nos tomamos unas caipiriñas mientras escuchábamos bossa nova. Como soy un poco nenita, la mía iba con hielo y menta, pero la de los demás, natural. La probé y casi me deja sin habla.

Quisimos repetir caipiriña en el Míramelindo (también en el Borne), pero no se podía ni entrar, y eso que es uno de los más amplios de la calle, así que nos fuimos hacia el puerto, para tomar la última copa.  Con el calor de la noche mediterranea, el cava y las caipirinhas, la conversación derivó hacia las pasiones, y un cartel con la imagen de Nicole Kidman fue la excusa. Es curioso cómo una misma mujer puede despertar sentimientos y emociones tan diferentes. ¿Un angel celestial? ¿Una mujer fatal? Hay para todos los gustos, incluso para los más perversos…

Por fin llegamos a Luz de Gas, en Port Vell. El local es una delicia; un barco flotando en el Mediterráneo con velas en las mesas y música jazz y soul suavecita en el ambiente. Es también sala de conciertos y restaurante, pero a las dos de la madrugada, el lugar perfecto para terminar una velada.

Luz de Gas

Por hoy, no le puedo pedir más a una ciudad.

Casa Leopoldo
C/ San Rafael, 24
08001 Barcelona
Tel/Fax: 93 441 30 14
www.casaleopoldo.com

Luz de Gas
C/ Muntaner, 246
08021 Barcelona
Tel: 93 209 77 11
www.luzdegas.com

La Bombeta
Plaça de la Maquinista, 3
08003 Barcelona
Tel: 93 319 94 45

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Comer en Ribera Del Duero: Roa de Duero – Restaurante Raíz

Nueva entrada sobre un restaurante, esta vez cerquita, muy cerquita de aquí.

Hace unos meses, en una revista de moda y modos, leí una reseña sobre un hotel y restaurante en Ribera del Duero, en ¿Roa? ¡Al lado de casa y yo sin saberlo! Raíz, restaurante, hotel, lounge bar… Cuantas cosas!!! Eso tengo que ir a verlo… y contarlo, por supuesto.

Una decoración de estilo minimalista, con maderas oscuras, puertas de cristal y colores neutros, hacía esperar una carta con toques de cocina moderna, pero nada más lejos de la realidad. Cocina tradicional castellana y muchas aves en el menú. Como yo no tengo nada en contra de los pajaritos, de pequeña, hasta escuché y bailé a María Jesús y su acordeón, acepté la propuesta.

Nos recibió Myriam, la maître y sumiller del restaurante, que a sus 24 años, es el próximo representante de Castilla y León en el  Concurso Nacional de Sumillería. ¡Casi nada!, aunque de esto me enteré unos días después leyendo la prensa…

En la mesa, mientras preparan la comanda, aperitivo de champiñones a la plancha y cata de aceite de oliva virgen extra con pan de hogaza. Ummm! Esto promete…

Como entrantes, ensalada de escabechados y rollitos de cecina con foie. Los escabechados, correctos, aunque eché de menos algo de alegría y color en la ensalada. En cuanto a los rollos de cecina y foie, la combinación de sabores y texturas resulta agradable y  sorprendente, pero nuevamente, falta presentación en el plato, y es algo escasa la ración.

Los platos principales, pollo de corral y pintada al vino tinto. La ración de pollo fué completa, con cresta, escarbadera (pata delantera), pechuga y ala, aunque sin guarnición, pero muy bien cocinado, y eso que este pájarito no está entre mis favoritos.

La pintada al vino tinto, generosa de ración y con sabor y textura en la salsa de vino, aunque algo seca por exceso de cocción.

Bebimos vino del Páramo de Guzmán, Crianza 2007, del cual Myriam nos hizo una pequeña introducción antes de servirlo y mostrarnos el corcho abierto.

Y de postre, como no podía ser de otra manera, queso de Páramo de Guzmán con crema de membrillo y selección variada de postres, con flan de café, tarta de cuajada y sorbete de mandarina. El queso, de oveja, intenso, pero a la vez con un sabor delicado y el membrillo dulce y cremoso. Lástima que no quedara más. La tarta de cuajada, lo mejor de la selección, además con cuajo  fresco de la quesería. ¡Fantástica!

Lo peor: Quizá algo de innovación en la carta, y más imaginación en  la presentación de los platos son las cosas que eché de menos en Raíz.

Lo mejor: A pesar de que la comida me gustó, de que el local es acogedor y de que dispone de una amplia carta de vinos, y de que la bodega de la entrada promete aunque no esté todavía abierta, he de reconocer que lo mejor de Raíz, sin duda, es Myriam. Atenta, cordial, profesional… El perfecto maître. Mejor dicho, la perfecta maître.

Precio: La comida para dos con vino, postres y cafés nos salió por 80,00€.

Valoración TyG: 7 de 10

Raíz

Ctra. Circunvalación R30 s/n
09300 Roa

Tel: 947 541 848

restaurante@disfrutaraiz.es

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Las bodegas presentan sus vinos

Cata Vino On Tour 2.0 – Ribera del Duero

Mi afición e interés por la cultura del vino no es nueva, pero mis conocimientos sobre la misma son bastante recientes y escasos. Apenas soy una iniciada aprendiz, por ello me sorprendió la invitación a Cata Vino on Tour 2.0, una cata para bloggers.

Cata Vino on Tour 2.0 es una iniciativa para acercar el mundo del vino y de las bodegas a los Social Media por distintas Denominaciones de Origen de España y los bloggers, son el vehículo para ello. En Ribera del Duero, Cata Vino on Tour ha tenido como colaborador en la organización a la Ruta del Vino Ribera del Duero.

Las bodegas presentan sus vinos

Las bodegas presentan sus vinos

Así que el pasado miércoles 20 de abril en el escenario Arte y Vino Aranda, al ladito de Santa María en Aranda de Duero, nos plantamos Josh y yo para la primera cata on line de nuestra vida. Que emoción!!!

Esa misma tarde y según se iba desarrollando la presentación del proyecto, los vinos y las distintas bodegas, mientras yo tomaba fotos, Josh las colgaba en Facebook. Ay! Que estrés!

Disfrutando y hablando de los vinos

Disfrutando y hablando de los vinos

Cuando llegó el momento de la cata, nos lo tomamos con un poco más de calma. Las sensaciones que un vino nos produce, podemos ir detallándolas según las vamos percibiendo, pero creo que merece la pena hacer una reflexión más pausada y completarla con el recuerdo que todavía perviva de ellas.

A partir de ese momento se abrió el tiempo para degustar y hablar con cada uno de los representantes de las distintas bodegas, para que nos explicaran el qué y el por qué del vino que allí presentaban.

El Lagar de Isilla, llevó Vendimia Seleccionada 2007. Beatriz Zapatero nos presentó un vino de precioso color rubí, muy intenso y expresivo en nariz, algo cerrado al principio, y con el sabor de frutas rojas muy presente con leves toques de ahumados.

Bagus

La siguiente fue Bodegas López Cristobal, con Bagús 2005, cuyo nombre significa bueno en indonesio. Galo nos presentó en primicia un tempranillo 100% clásico, un RD muy cubierto y tánico, con altos toques de madera. Un vino recio, muy masculino.

Legaris

Legaris, la bodega de Grupo Codorniú en RD nos llevó Legaris Reserva 2005. Siguiendo la filosofía en elaboración de Legaris, probamos un vino goloso, con toques de pastelería y muy aterciopelado. Nata y mermelada con tostados, que envuelven suavemente la boca.

Torremilanos

Bodegas Torremilanos, uno de los impulsores de RD, nos trajo un vino distinto a sus clásicos, Los Cantos 2006. Es un crianza ecológico, con una nariz muy aromática y floral, color algo evolucionado y con un sabor suave, casi femenino.

Don_Miguel

Bodegas Comenge, llevó su Don Miguel Comengue 2005, un vendimia seleccionada, que sólo sacan en ciertas añadas, un RD clásico y equilibrado, lleno ya de sabores tostados y de madera y con un intenso color granate.

Bodegas Valdubón, nos presentó su Valdubón X, un vino RD con una elaboración distinta, ya que procede del cupage de tres añadas y en cuya creación han estado presentes 10 expertos del mundo del vino, la sumillería y la restauración, y que supongo habrá sido una locura, pero una locura divertida. El resultado, un vino suave y elegante, con toques de canela, frambuesa y flor roja y de trago alegre y ligero.

Ya hizo Josh un post (ver) sobre la presentación del VX , pero a mí también me apeteció probarlo.

Otros vinos presentados fueron:
Emina Prestigio 2006 de Emina / Grupo Matarromera
Peñafalcón Crianza 2005 de Bodegas Peñafalcón
Pradorey Crianza 2006 de Prado Rey / Real Sitio de Ventosilla
Solorca Crianza 2005 de Viña Solorca
Torrederos Crianza 2005 de Bodegas Torrederos
Viyuela 10 2006 de Bodegas Viyuela

Los blogs y medios asistentes al evento fueron:

Catavino
Vender vino

Vinos Ambiz
VinusTV (en el enlace podéis ver un vídeo con todo lo que pasó)

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Comer en Londres: Batlers Wharf Chop House

Llevábamos un par de días en Londres y era momento de darse un homenaje en un buen restaurante. La oferta gastronómica es impresionante, pero, ¿sería posible comer una tradicional comida británica de calidad? El viernes por la noche probamos que sí. Según algunas guías para urbanitas, Butlers Wharf Chop House es un restaurante de cocina inglesa bien elaborada y en un entorno incomparable, en la orilla del Támesis y al pie de Tower Bridge. Desde luego, el entorno no desmerece, situado en el antiguo edificio de Butlers Wharf Pier, con terraza hacia el río y una increíble vista del Puente de la Torre.

Era viernes por la noche y no habíamos reservado, así que nos tocó esperar un rato antes de poder sentarnos, y no en el comedor principal, pero la camarera fue lo bastante amable como para situarnos en una mesa con respaldo calefactor (hacía frío y estábamos cerca de la puerta) y con vistas al puente. El local estaba a rebosar de parejas y grupos iniciando el fin de semana y mientras esperamos, nos tomamos unas pintas de cerveza en la barra.

Cuando nos sentaron estábamos caninos, así que atacamos con voracidad el pan con mantequilla, que por cierto estaba delicioso (¿o serían el hambre y las cervezas?).

Lo malo de las cartas de los restaurantes en un idioma extranjero es que es difícil saber que pone por el contexto, pero esta vez hubo suerte y podíamos reconocer casi todo lo que aparecía en el menú y todo sonaba apetecible. Umh! ¿Carne? ¿Pescado? Queríamos probarlo todo. Mientras esperábamos había visto servir varios platos de “fish and chips” que tenían un aspecto increíble, servidos en cestitas de mimbre y con dos tipos de guarnición, salsa tártara y puré de guisantes.

La camarera flipó cuando pedimos “fish and chips” y pescaditos fritos para compartir como entrantes. Tuvimos que explicarle que éramos españoles; claro que todavía alucinó más cuando pedimos repetir de pan y untamos las salsas (somos más de pueblo que las amapolas). De segundo, y a falta de Roast Beef con Yorkshire Pudding, que se había acabado, pedimos chuletas de cerdo al estilo Gloucester para tres y pastel de carne, ostras y riñones para mi, que siempre tengo que probar lo más raro del menú.

El “fish and chips” estaba fantástico; el pescado suave con un rebozado crujiente y con un leve toque a mantequilla, y las patatas en corte grueso, hasta diría que fritas en aceite de oliva. Todo un descubrimiento hasta para Martín, que llevaba viviendo siete meses en Londres.

Los pescaditos fritos de la bahía, estaban excesivamente salados para mi gusto, y en cuanto a los segundos platos, una de las chuletas estaba algo seca, por exceso de cocción, pero el pastel de riñones estaba jugoso y sabroso. A esas alturas de la velada íbamos ya por la segunda botella de vino californiano, que por cierto no estaba nada mal, y ya rebosábamos felicidad.

De postre tomamos helados y sorbetes (todavía no sabemos la diferencia entre unos y otros porque tenían la misma textura), de pastel de jengibre, de Guiness, de ruibarbo, de grosellas, y de algo más que ya no recuerdo, pero todos ellos deliciosos.

Si a eso le añadimos el espectáculo de pareja ligando en la barra del bar, compuesta por mujer joven y muy atractiva y hombre algo más mayor, con atractivos supuestos aunque no tan a la vista como los de su compañera (quizá en su cartera, su coche, su casa…), con cachete en las nalgas de ella incluido, la diversión fue completa.

Espectáculo aparte, un lugar interesante, con buena cocina inglesa, un bonito y amplio local, servicio atento y vistas fantásticas. ¿Podemos pedir algo más? Bueno, supongo que podíamos pedir que además fuera barato, pero los milagros no existen, así que hubo que rascarse un poco el bolsillo.

Lo peor: Sin duda el precio, y la oferta de la carta no era excesivamente amplia, pero si suficiente.

Lo mejor: Poder comer buena comida inglesa mientras miras el Puente de la Torre. En verano y en la terraza tiene que ser todavía mejor. Ah! Y una más que aceptable carta de vinos para ser un restaurante londrinés de precio medio.

Precio: La cena para cuatro con vino, postres y cafés nos salió por 175,00£ , aunque a mediodía tienen menús por 22,00£ (muy buena realción calidad-precio en Londres).

Valoración TyG: 8 de 10

Butlers Wharf Chop House

The Butlers Wharf Building
36e Shad Thames

London

SE1 2YE

+44 (0)20 7403 3403

info@danddlondon.com

http://www.chophouse.co.uk

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LONDRES 166

Comer en Londres: Caramel – “A tradicional English breakfast”

En pleno barrio de Westminster y a tan sólo cinco minutos de la Estación Victoria está el restaurante Caramel donde, según mi cuñado, sirven el mejor desayuno de Londres. No es que dude de su criterio, aunque con estos madrileños nunca se sabe, pero el mejor es mucho decir para no aceptar el desafío.

Fachada Caramel

Una británica, invernal y lluviosa mañana tras una breve vista a Buckinham Palace nos fuimos a comprobarlo . A la entrada, una pizarra apunta que los desayunos de lunes a viernes y hasta las once de la mañana son a mitad de precio. No tiene aspecto de restaurante tradicional inglés, pero la decoración en marrones, beiges y rojos es acogedora.

 Interior Caramel

Aunque nos habían recomendado probar el desayuno con salmón, al final nos decidimos por el Tradicional English Breakfast en versión normal y grande y para beber, un té y un café latte , que no un coffe with milk, que de esos ya no tienen en ningún sitio. ¡Para eso aprende inglés una!

Primero nos trajeron las bebidas y las tostadas (dos para cada uno), y después los desayunos. El más pequeño de los dos lleva las clásicas “beans”, dos filetes de lomo ahumado (sí, lomito jugoso en lugar de beicon grasiento), una salchicha especiada, un huevo frito, champiñones y medio tomate a la plancha. Esto no me lo acabo yo ni para la hora de la cena.

English Breakfast Caramel 

El Big English Breakfast añade a todo lo anterior, por si aquello no era suficiente, una especie de tortilla de patata condimentada, otro huevo frito y otra salchicha. Para morir hartito….

 Big English Breakfast

Haciendo un grandísimo esfuerzo, conseguí dejar tan sólo un filete de lomo en el plato (y no sabéis cuanto lo siento), pero la ración era más que abundante, aunque hubo quien se acabó el “Big” entero…

La comida bien elaborada (los huevos tenían hasta yemita para mojar), las raciones abundantes y el servicio atento, casi me convencieron de que era el mejor desayuno de Londres, pero como nos los he probado todos, tendré que volver para comprobarlo.

Lo peor: A pesar de estar en un barrio turístico no está en una calle principal y es relativamente caro si no hay ninguna oferta.

Lo mejor: La calidad de los productos y la preparación de los mismos; a pesar de ser elaboración sencilla no era la típica mezcla grasienta que otros venden por desayuno inglés.

Precio: Como llegamos a la oferta de mitad de precio, salimos por 10,30 £ (servicio no incluido) los dos desayunos completos, lo cual en Londres es un precio más que razonable.

Valoración TyG: 8 de 10

CARAMEL

77 Wilton Road
London SW1V 1DE
+44 (0) 20 7233 8298         +44 (0) 20 7233 8298

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Comer en: Madrid – Sushiitto – “Sushi para principiantes”

Voy a robarle a Marian Keyes el título de uno de sus libros para definir mi visita a Suhiito, un japonés con punto… o al menos así se autodenomina.

Estábamos dando vueltas por Madrid el lunes 4 de enero en plena orgía de shopping navideño de última hora, diluviando y sin un maldito parking libre en todo el centro, cuando decidimos enfilar la M-30 y acercarnos a comer a Herón-Diversia en Alcobendas.

Para no variar nos encontramos la habitual oferta gastronómica de todos los centros de ocio; pero como no están mis hijos, ¡¡ hoy libro de  McDonald’s !! así que tiramos para un japonés que probablemente sea lo que menos se parece al lechazo de Aranda. ¡Qué le vamos a hacer!, para una vez que una sale del pueblo…

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En la puerta, un cartel con una lolita victoriana en una calle de Tokio, con su sombrillita y todo, nos invita a tomar el menú del día por 13,50 €, con un primer plato, un segundo y un acompañamiento (será para el baile de después), y que incluye sopa de miso y bebida, nada de vino ni mucho menos postre. No es un chollo, pero es Madrid, me muero de hambre y no va a ser el menú más caro que he comido, así que, vamos para adentro.

En principio el local tiene buena pinta. Un espacio diáfano con barra de bar y barra de sushi a la derecha (con una cocinera preparando la comida a la vista), espacioso y de ambiente moderno, con maderas claras y alguna plantita, nos invita a entrar. Está casi vacío, pero son cerca de las cuatro de la tarde de un lunes de enero, así que no me dejo asustar por ello, ni por las camareras de Naciones Unidas allí presentes.

Es apenas mi segunda visita a un restaurante japonés, pero como en cuanto a comida se refiere, mi máxima es “pa´que” miedo habiendo hospitales, así que a pesar de que Alberto se decide por el menú del día en su versión más española, pidiendo Goyzas, Katsudon y Nigiri de sake (o sea, empanadillas, lomo de cerdo con arroz y paquetitos de arroz con salmón), yo me lanzo de cabeza a la carta y me pido la combinación especial de Sashimi, con atún, salmón, calamar, pescado blanco y boquerón (pero nena; si no sabes ni lo que es!).

Misoshiru

Primero llega el Misoshiru (sopa de soja con tofu, shiitake, wakame y cebolleta), en un bol de cerámica con cuchara a juego. Está caliente y tiene un sabor agradable a verduritas. Enseguida llegan el resto de platos del menú, casi son las cuatro y hay que darse prisa. Nos traen un platito con Goyzas, que son dos empañadillas japonesas (no fritas, eh!) de carne picada de cerdo con verduras, que están deliciosas solas y mejor con salsa de soja.

El plato principal, Katsudon es un plato de arroz blanco cubierto de cebolleta, espinacas y champiñón pochados, y a su vez cubierto de cinta de lomo de cerdo rebozado y tortilla por encima, todo ello regado por una salsa ligeramente dulce, como si las verduras estuvieran caramelizadas; el arroz hervido en su punto y la salsa dulce le da al conjunto un toque diferente. Y además otro platito con Nigiri de sake (eso es el acompañamiento, para los despistados).

Sashimi

Y por fin, llega el Sashimi. Cuando veo aparecer el plato con el pescado crudo cortado bastante grueso y nada más (bueno, un poquito de pasta de wasabi y algo de pepino) casi me da un ataque, ¿dónde está el arrocito de debajo?, pero ya no puedo volverme atrás, así que cojo los palillos y decido empezar por el salmón, que al menos ya lo he probado. Está buenísimo, con una textura más suave y menos fibrosa que el ahumado o el marinado, y desde luego, menos graso que estos. El pescado blanco (quizá bacalao o merluza) y el calamar son los siguientes.

No me atrevo a probar el atún, tan rojo, tan crudo… Me sorprende la suavidad pero consistencia de la textura del pescado y el calamar está tierno pero en absoluto viscoso . Esto va mejor de lo que creía. Ahora el boquerón; ¡Vaya, este sabe como los boquerones en vinagre! Y ya no me queda más remedio; a comer atún crudo. Tenía que haber empezado por ahí. Es delicioso, como un solomillo de ternera tierno y casi crudo pero más delicado. Sin duda, lo mejor del plato. Al final, voy mezclando los distintos pescados con la verdura, el jengibre, el wasabi, la salsa de soja…, en definitiva un frenesí de devoradora de pescado crudo. Y para terminar, un té verde.

Sashimi2

Lo peor: el local a pesar de amplio resulta algo oscuro (quizá el día de lluvia no acompaña demasiado), y para los amantes del dulce, apenas hay tres postres en la carta y la selección de bebidas también es algo escasa.

Lo mejor: muchos de los makis, rollos y sushi son más que comestibles aún para los más acérrimos opositores a la comida japonesa y a la idea de comer pescado crudo (vamos, que no lo sacan directamente de la pecera, y al fin y al cabo el jamón, carne cruda es). Y como extra, en el fondo del local hay dos mesas con plancha para cocina en vivo, aunque supongo que lo tiene que pedir toda la mesa.

Precio: una opción más que respetable y a buen precio, ya que el total de la cuenta ascendió a 38,50 €, y eso que me pedí uno de los platos más caros de la carta (que le voy a hacer, así soy yo; si pensáis que sale más barato comprarme un traje o un bolso que invitarme a comer, ya os digo que tampoco).

Valoración TyG: 7 de 10

SUSHIITO
Centro de ocio Heron Diversia
28108 Madrid
T. 916 624 664
T. 916 624 673
www.sushi-itto.es

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